sábado, 8 de agosto de 2009

PRESENTACIÓN DEL CD "ENTRE DÉCIMAS YO VIVO"(SALA CERO SEVILLA 2005)


(Díptico parte delantera)


(Díptico Contraportada)


(Cartel)


“ALGUIEN ESCRIBIÓ TRAS EL RECITAL”


Qué difícil es que una palabra se abra paso dignamente entre nosotros. En este mundo sordo, de aullidos incesantes y verbos huecos, las voces se vuelven falsas, inexpresivas. Por ello necesitamos que alguien nos despierte y nos recuerde el sentido de la palabra: y lo ha hecho Niurka Rodríguez, en su espectáculo “Entre décimas yo vivo”, el 7 de abril en la Sala Cero. Esta mujer, poeta, actriz, oradora, recrea un mundo completo, contando historias propias y ajenas, transformando anécdotas en cuentos poéticos, reflexionando con humor, aunando fantasía y realidad, con sentido irónico y crítico. Y lo hace interpretando el verso que ella misma ha escrito, reinventando la décima, enhilando las historias con palabra, música e imágenes, expresando con talento, con técnica, rezumando horas de esfuerzo, ilusión y autenticidad.


El público sale de la sala y es Niurka quien abre la puerta, con la misma naturalidad con la que nos brindó su trabajo en el escenario. La gente se acerca, besos, felicitaciones... No se despidió escapando por el foro, sino bajando al patio de butaca, buscando mirarnos, conocernos, sentir qué hemos vivido durante el encuentro.


Esta artista cubana que viene de muchos lugares, tiene una voz suave y firme, que guarda muchos matices, su entonación y su ritmo permiten al espectador seguir las imágenes sonoras que poco a poco envuelven la sala. Expresiva y contenida, habladora y sobria, con acento cálido y muy buena dicción. Aparece en escena sola y vestida de negro. Todo comienza de manera tan sencilla como transcurre, con una fluidez asombrosa te atrapa, amolda la mente embotada de jueves cotidiano del escuchante y la hace entrar en la arquitectura de la poesía, subrayando los contenidos con su expresión corporal. La palabra inteligentemente trenzada, referida a la vida tal como la conocemos y la que nos inventamos, te reta a no aflojarte en la butaca y a abrir tus oídos, para así encontrar la emoción, la sonrisa, la reflexión.


Te vas, avivadas las emociones, con ganas de volver a escucharla, reviviendo escenas en las que dos tortugas se montan una fiesta tras irse la dueña de la casa, una paciente se desespera esperando consulta, un medio de incomunicación se te entra en tu vida, una camarera se agota en su papel, una niña cuenta un miedo infantil, el sexo se hace en off, o las jefas incompetentes se merecen el nombre de fulleras... Finalmente una sola recomendación: vayan a verla, encuéntrense con esta singular y juglar creadora.


EMMA ALONSO