Pura sangre caribeña
en mis venas se reparte
y en un pueblo con talante
me abandonó la cigüeña
en los brazos de la dueña
de esta mujer que ahora escribe.
Mis apellidos son Rodríguez,
González, y el nombre Niurka
y llevo sobre la nuca
mis respectivos abriles.
No es buena mi ortografía
ni reparo en los acentos,
la poesía de dentro
me fluye con armonía,
no estudié filología,
tampoco historia del arte,
pero he sido caminante
en esta vida tan dura
que me subo a la montura
del riesgo , aunque me espante.
